Poco a poco me voy autodestruyendo. Día a día, sin parar. He convertido mi vida en un caos, lejos de todo sentido, en el que no existen las horas, solo los sentidos, que me llevan a una realidad que ya no me es extraña y, dentro de la cual, voy, día a día, autodestruyéndome. No sé cuál es mi problema, el que subyace al fondo del todo, el que me lleva a la decadencia una y otra vez, aunque cada vez sea con un disfraz distinto. Ya no me reconozco, en realidad, no sé si algún día llegué a hacerlo o solo fue otra mentira más que me obligué a creer para no sentirme tan mal...
Encuentro placer autodestruyéndome, o al menos, descanso. Cuando me autodestruyo todo pasa a un segundo plano para ser aún, menos importante. uando me autodestruyo mi lucha interior cesa, me da una tregua, porque en ese momento, ya he tomado la decisión que gana momentaneamente la batalla; dejarme llevar por mi demencia. Cuando miro ese último sobao, seco, y me pregunto si realmente merece la pena tragarlo y soportar después todo ese procedimiento de sufrimiento con el que me autodestruyo en el baño, la única respuesta que soy capaz de encontrar es un directo: "te lo tienes merecido". Ese es el concepto que tengo de mí, desconectar la cabeza mientras me cebo como una cerda es mi único descanso y purgarme después es mi castigo, lo tengo merecido. Mi vida carece de todo sentido. He perdido el por qué de las horas, despertando en la noche y descansando en el día. Las ilusiones de luchar por algo, sea lo que sea, de quererme un poco más, de salir, de reir, de bailar, de pintar... Ahora todo eso me da igual. Mi vida se resume en levantarme cuando ya no me dejan dormir más y dejar que pase el día mientras en mi torturante ayuno me mato de hambre, sintiéndome débil, vaga, triste y desganada. En un falso intento de vivir, intento entretenerme con algún plan que no me suponga demasiado esfuerzo, ya que mis fuerzas son escasas, para antes de las 21:00 correr a algún supermercado en el que reponer las provisiones que me acompañarán durante lo que será una larga noche... Y cuando mi bolso está completo y con las amigas no soy capaz sino de estar ausente, me mato un poco más con ese humo que en mí dejo entrar y que me hace tanto bién y que cada día necesito más y más... De eso me alimento; de humo, de tristezas, de falsas pastillitas de felicidad y levadura de cerveza. Necesitada me agarro a mis vicios con fuerza, lo único que me mantiene con vida. Este maldito humo que me permite volar y esta maldita comida que me hace disfrutar y también llorar... Y así, cuando vuelvo a casa, de noche y, mi abuela por fin duerme, me entrego a mi delirio, sintiéndome viva por primera vez en el día... Como un preso o un drogadicto me escondo, aferrada a las provisiones que he ido acumulando durante el día... Y entonces, y así, presa de mi soledad, me abandono a la cárcel que me está matando en vida, al principio con temor, dudas, mezcla de arrepentimiento... Pero todo eso desaparece al primer bocado, al sentir el sabor de esa primera galleta en mi lengua, chocando con mi paladar y es, en ese primer bocado donde se desata la bestia que he conseguido aplacar con un estómago vacío durante el día... Y entonces ya no hay forma de parar, hasta que un dolor agudo de espalda, de piernas, de barriga, me obliga a cesar y entonces, con el último bocado viene el arrepentimiento, la culpa y sabe entonces horriblemente mal, así que escupes y bebes, bebes y dejas que en tu estómago ese agua forme una masa algo más líquida, que seguidamente puedas expulsar con mayor facilidad... Y entonces vas al baño y comienza el ritual, tu tortura, tu castigo. Y entonces te odias, por tu falta de voluntad, por tu continuo autodestruirte, por tus falsos "nunca más"... Y así, en el baño, pesando lo que dentro de ti aún queda por salir, dejaas que pase la noche y si aún no has tenido bastante, repites todo el proceso otra vez, desgarrándote por dentro cada día más y más.... Y cuando ya no puedes con tanto sentimiento, con esa tristeza que de tan cansada no es ni ira, con tanta soledad, expiras de ese humo bendito que deja tu cabeza semiincosciente y relaja tu continuo estado de tensión, de búsqueda erronea de la perfección.... Y cuando al final de la noche, ya demacrada, tus párpados comienzan a pesarte demasiado, te abandonas a un sueño que, en vez de ofrecerte descanso, solo te da la oportunidad de despertarte una mañana más con ese aliento a fracaso pegado en la piel...
Y ya no puedo más...
Cuanta verdad en tu texto... cada una tenemos nuestro momento en el que intentamos 'llenar' nuestras penas para después intentar hacerlas desaparecer por el desagüe.
ResponderEliminarNo te desesperes que algún día habrá un verdadero 'nunca más'. ¿por qué no?
Bsines.
Es que no te imaginas cuantooo me ayudaron tus palabras, no tengo como agradezerteee.. me alientan y me hacen ver las cosas desde un punto diferente, jamas se me ocurrio empezar desde cero, menos reinventarme, eso es lo qe me falta, dejar las cosas malas a tras e intentar cambiar lo malo que hize.
ResponderEliminarte adoro! nunca habia estado aqui creo, gracias
skanuta_777@hotmail.com hablamos dale? :)
Hola cielo pasaba por aki para desearte un muy feliz año 2010 que espero que sea el mejor año de tu vida y si no lo es por lo menos que sea el año en el que se cumplan todos tus sueños y deseos,te deseo de todo corazon toda la felicidad de este mundo muchos besos y abrazos
ResponderEliminarquizás sea adecuado que te plantees pedir ayuda. yo estaba así hace unos meses y me va mucho mejor, al menos ya no me autodestruyo como estás haciendo tú. al menos he empezado a aceptarme y a quererme tal y como soy. al menos he dejado de ser el proyecto de algo (si lo soy para los demás, para mí no) para ser yo. estás en un círculo vicioso del que es difícil lograr salir sola. en serio, planteate aceptar alguna ayuda externa. por lo menos para sentirte bien y no tan deprimida y con la sensación de no poder con la vida.
ResponderEliminarte deseo lo mejor para los proximos días, y espero de corazón que te mejores.
gracias por enviarme tus ánimos siempre.
un beso