
Sí, privatizo este blog. Todo cambia y ha esto le toca cambiar, cambiar conmigo y hay demasiadas cosas aqui que ya va siendo hora de que se llenen de polvo y se olvide de ellas la luz. Puede que abra también otro blog, pero otro estilo, diferente. Ya no hay tanto odio ni rabia por descargar. Es más suave el dolor y más frecuente la alegría y sobre eso escribo peor. Puede que abra otro blog con aquellas pequeñas cosas en las que me fijo y llaman mi atención. Siempre plagado todo de mí, eso no creo que cambie.
En fin, que sí, que privatizo y que quien quiera seguir leyendome tiene que dejarme su email para que le pueda agregar a mis lectores.
Y bueno, asi rapidamente. Ya llevo mucho tiempo sin vomitar (no sé cuanto y no me importa). También he engordado y mis pantalones talla 32 se empiezan a llenar lo que no deja de asustarme, lo reconozco, pero puedo pasar con ello, no termina el mundo con eso.
El otro día después de casi 2 años me bajo la primera medio regla (de solo un día de duración) pero algo es algo.
Me sentí como aquel día que me vino por primera vez, siempre todo sin entender y con la cara de sorpresa ante lo inesperado y la magia de este mundo que no siempre se puede controlar.
En los estudios, agobiada, este cuatrimestre no doy a todo, soy incapaz de abarcarlo todo y me frustro, pero es que ahora el tiempo parece escaparse por cada rendija del día.
He conocido a un chico además, bueno, ya le conocía. No, solo sabía que existía. Ahora empiezo a conocerle un poco más, y me gusta, me encanta y tengo que reconocer que tiene una enorme paciencia conmigo ahora que intento librarme de la multitud de manías que he ido construyendo en todo este tiempo. Muchas veces temo que se asuste de mí, temo ser como soy, aun soy inestable y puedo ver su desconcierto cuando empiezo a reir sin un claro motivo o me emociono y las lagrimas escapan de mis ojos sin permiso. Cuando me enfado con el mundo o cuando me vuelvo vulnerable. Aun tan llena de miedos, titubeante... No se como no me manda a la mierda por mi indecisión, siempre mareandole, que ahora sí, que ahora no. Pero es que yo, ahora, también necesito mucho tiempo para mí, para ir asentando fijamente cada paso que doy y así no retroceder.
Es alto, y guapo. Me gusta. Me gusta su cuerpo, me encanta. Su calor. Su forma salvaje de hacer el amor, esa pasión que me impide pensar y que me obliga por fin a dejarme llevar. Dejarme llevar y ser, y disfrutar, disfrutar de las sensaciones y del contacto de la piel como no me había permitido hacer desde hace mucho tiempo, y sentir, sentir y pensar un poco menos. Un poco menos aunque muchas veces me resulte complicado.
Ya no me enrrollo más. Estoy acatarrada y desconectada de las horas que no duran todo lo que yo quisiera. Debería estar preparándome para salir a clase y estoy aquí escribiendo en pijama pero es que necesito estos ratos, estos descansos, estos tiempos para mí y para poner las cosas en su sitio y así, luego, con todo ya ordenado, empezar a caminar.
Caminar desde el caos no me ayuda sino a perderme.
Y las clases, bueno, si no son hoy o mañana, ya habrá tiempo para eso y si este año no lo saco todo a la primera, bueno, siempre tiene que haber para todo una primera vez...
Lo dicho, dejen sus emails...
MUUUUUUUUUa!!