lunes, 11 de enero de 2010

¿Por qué?





Humo. Humo. Miras a tu alrededor. No hay más ruido en la casa que las teclas del ordenador y la música de piano que escuchas, toda la casa duerme ya y, como de costumbre, tú continúas despierta y con los ojos bien abiertos. Tienes el horario descolocado. Te levantas cuando una arcada trae a tu boca masa de galleta que aún ha quedado en tu estómago demasiado seca como para salir a la primera, escupes un par de veces y vas al baño para vaciar la batea que esta noche ya está llena del vómito que ahora tirarás por el desagüe. Vuelves, escupes más masa de galleta y bebes agua. Sientes la boca seca y el paladar magullado. Vuelves a encenderte el pitillo y dejas el humo entrar por tu torturada garganta. Sientes una punzada en la tripa, el dolor. Lo ignoras. Cambias de canción. Te estremeces cuando de pronto recorre tu cuerpo un escalofrio. Hacía tiempo que no pasabas por aquí, que no te sincerabas. Sabes que era por miedo a aceptar que otra vez te has convertido en una fracasada, miedo a aceptar que sigues aquí, despierta demasiado tarde una vez más, llenando y vaciando esta batea sin cesar. Cada mañana te engañas, pero todo se desvanece una noche más. No eres capaz de lograrlo evitar, de salir del círculo. Y no, hoy tu vida no va mal, no puedes negar que en muchos aspectos te sientes satisfecha, de que poco a poco vas logrando tus metas... Todas, menos una, menos esta. Menos salir de aqui, escapar de aquí, salir del círculo. Han cambiado las cosas. Llegaste aquí con una obsesión, un deseo de control, algo con lo que agarrarte a la vida y encontraste la muerte. Ahora, que redescubres la vida y destierras la obsesión por lo superficial, por el peso o la figura, ahora que de nuevo disfrutas con la comida, ahora, ahora, has entrado por una nueva puerta de la que no eres capaz de salir. Entraste abrazada a Ana y ahora que por fin te reafirmas por ti misma y quieres vivir por y para ti, ahora que disfrutas con lo que haces, con tu vida y que vuelves a ser capaz de concentarte, ahora. Ahora no puedes evitar que al llegar la noche y quedarte sola vengas aquí y abras tras casi no comer en el día un paquete de galletas y luego otro, dejando que se escape el tiempo de la noche, viviendo en tu delirio y vomitando lo ingerido una y otra vez. ¿Por qué? Si ya no es ansiedad, ni tristeza, si has decidido que lo que quieres es luchar por tu felicidad y no por un peso, si ya no te importan unos kilos de más mientras puedas reir, correr y saltar sin sentirte debil o decaida. Por qué si has recuperado el ritmo de tu vida, el sentido, llegas cada noche y te entregas a este ritual de placer y dolor, de disfrute y decepción ¿Por qué? ¿Qué es lo que te mueve a ello? ¿Por qué de esto no te consigues desprender? No encuentro respuestas, he encontrado ya el por qué llegué aquí, que me ayudo en su día a salir, qué me hizo recaer y, en cambio ahora, por más que busco no encuentro las respuestas a este interrogante. ¿Por qué si estoy satisfecha conmigo misma no puedo evitar atiborrarme noche a noche presa del insomnio sin parar? ¿por qué continúo destruyéndome sin cesar?
Me engaño, me engaño a menudo. Cada mañana me prometo un jamás que ni siquiera un día consigo aguantar. Siempre encuentro escusas para esquivarlo, para escusarme y, no quiero que el día que me lo prometa de verdad sea demasiado tarde. Necesito ayuda pero no sé reconocer que he fracasado, que continúo fracasando cuando en el resto de mi vida me afano por hacerlo todo afanosamente bien y, además, lo consigo. ¿Por qué no consigo ni siquiera un día ganarme a mi misma, no sucumbir a la tentación fácil de escusarme y dejarme llevar? ¿Por qué, por qué, por qué?! No me entiendo, no lo entiendo. Vivo en un caos, en el que no me siento mal, pero que tampoco consigo culminar. Solo me falta un paso, un maldito paso, y sé que puedo, joder, sé que puedo. He podido con mucho más, solo se trata de no dejarme llevar... Y en cambio fracaso y caigo una noche más, y otra, y otra más. Y tampoco sé dejarme ayudar, no quiero reconocerlo, no quiero reconocer que sola no me soy capaz de curar, porque sí, que coño, esta obsesión es una enfermedad. Yo no soy feliz así, soy feliz cuando me entrego a pintar, a dibujar, a reir o a soñar. No cuando me encierro a comer y vomitar. Encuentro un fácil placer así, sí, pero no es felicidad...





¿Alguién me ayuda? ¿Suena demasiado estridente organizar una carrera en la que la ganadora sea la que consiga mayor satisfacción personal, la que se supere más, la que consiga salir del círculo de verdad? Si alguien se apunta a intentarlo conmigo, prometo comprometerme, ya que sé que no soy capaz sola, pero quizás, con un apoyo, un saber que no me caigo y lucho sola, pueda intentar salvarme una vez más...

6 comentarios:

  1. A ver, dentro de la poca lucidez que me queda, qué te puedo decir:

    1.- Nacemos solitos y nos morimos solitos. A veces las palabras de aliento son buenas pero si eres pesimista como y, casi no te sirven de nada, la ayuda viene de ti misma. Hay que tener los cojones bien puestos, ser recontra macha para enfrentar una situación como la tuya en la que estás en desvarianza. Al final mujer ES TU VIDA A y recuerda que tienes que asumir las consecuencias de lo que decidas hacer o dejar de hacer.

    2.-
    El éxito se consigue solo con fracasos. O sea, si todos naciéramos ganadores créeme, la vida sería mucho más fácil y probablemente yo estuviera paseando sobre un unicornio mientras mi hijito juega con los cariñositos. O sea, hello. Wake up. No te dejes abatir por tus tristezas, sobre todo si las soluciones las puedes gestar tú sola. Piensa, has tu checklist de tooooooooooooooooodo lo malo y aunque sea por cada cinco cosas malas ponle una buena, que sea honesta claro, empieza a ver, quizás te funcione, como puedes hacer para que las cosas buenas se incrementen.

    Es más fácil aconsejar cuando no estás dentro del problema. Es más fácil, porque puedes ver las cosas con mayor lucidez. Yo estoy muriendo dentro del mío. TE LO ASEGURO. Pero quizás y espero que mis palabras te ayuden a ver la luz o aunque sea un atisbo de ella en los tuyos

    Cuidate, y sorry, hoy ando medio emo :s

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  2. El remedio para mí es encontrar cada día un motivo para estar feliz. En serio. Pensalo antes de dormirte a la noche, ¿qué te hizo feliz durante día? puede ser leer un libro, hablar con alguien que querés, comprar algo o haber superado un desafío. Vas a ver que siempre hay motivos para estar bien, y aunque haya mil para estar mal hay que hacer valer más lo que nos mantiene vivos :) Ya sé que suena muy trillado y cursi pero a mí me salva. Besos!

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  3. Hola Nirka, la verdad es que es dificilísimo analizarse a una misma para encontrar las razones de nuestras perdidas de control. ¿deprimida? ¿ansiosa? ¿triste? ¿aburrida? ¿asqueada? ¿vencida? hay tantas y tantas razones que me asusto.
    La personas insomnes solemos tender a comer más por la noche por puro aburrimiento y astío.
    En cuanto a lo de la carrera, para mí sería una tortura ser más consciente todavía de que no estoy satisfecha con lo que tengo ni con lo que hago. Por que me autoexijo demasiado y quiero controlarlo todo hasta un punto en el que me obsesiono. La última vez me llevó derechita de cabeza al psiquiatra y, sinceramente, no tengo ganas de volver y que me empastillen de nuevo. Gracias, pero no. En cuanto al resto del objetivo de la carrera, yo me conformaría con conseguir dejar de vomitar prácticamente a diario. Es algo que me planteo siempre y que no cumplo nunca. Es tan fácil para mí... Sólo puedo decirte que en estos momentos no tengo fuerza para esto. Sorry.
    Bsines! espero que alguien esté dispuesta a llevarlo a cabo contigo.

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  4. corazon gracias por tu comentario porque me ha llegado de verdad como todos los de la gente que me dices las cosas con cariño y tu me has dcho algo muy importante que me tengo que querer y pensar en mi misma y es verdad porque es lo unico que tengo asi que el ahoraya me daun poco igual porque os tenga a vosotras asique ahora simplificarlo todo gracias de todo corazon te adoro

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  5. maldito insomnio...
    me hice tantas, tantas veces las mismas preguntas que tú... me suenan tan familiares. es extraño. adelgazamos, cumplimos nuestras metas, esas de las que hablabas, y cuando por fin ya somos como habíamos querido, o casi, cuando ya podemos disfrutar, cuando nos importa más nuestar felicidad que los kilos, estamos tan atrapadas que no podemos salir. queremos, pero no podemos. o podemos y muy en el fondo no queremos. no lo sé.
    seguro que cuando sustituyas las galletas por comidas normales y los vómitos por digestiones te sentirás mucho mejor: más animada, volverás a dormir, volverás a sentirte bien contigo misma. supongo que lo difícil es empezar. yo estoy en ello.
    te deseo lo mejor.
    un beso

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  6. No sabes lo que daría por poder decirte "me apunto a esa carrera" pero no puedo.
    En fin, te comento porque he visto que "me sigues" asi que nada, solo quería agradecertelo y decirte que yo también te sigo y que te añado a mi lista de blogs.
    Me seguiré pasando por aqui, que he visto que eres de spain (igual ke yo) y es bueno saber que que a veces no se está tan sola ni tan loca como una piensa.

    Besos y muchos ánimos guapa!!

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