
Son las 18:46 de este viernes. Me duele la cabeza. Me siento como embotada, estoy hastiada. Es viernes a última hora, llega ya el fin de semana. Hastío. De nuevo siento todo carente de sentido. Vas, te mueves, madrugas para ir a clase, pintas, dibujas, te frustras, no consigues encajar correctamente la puñetera modelo que se mantienes estática y desnuda delante de tí mientras el profesor te coge el carboncillo y con trazos fuertes y energicos, arremete en tu dibujo. Sales con necesidad de aire, también de humo. Tiempo muerto hasta la hora de comer. Tu estómago parece un saco vacío muriéndose de hambre, pero aun es pronto para ir al comedor y tarde para comer la media mañana. Finalmente el tiempo pasa entre humo y hastío y comes. Te tomas un café tranquila aunque llegues tarde a la primera clase de la tarde, ahora toca periodismo. Llegas a una clase donde la acumulación de gente produce un calor insoportable, se te hinchan las manos, te duele la cabeza, no sabes si sigues teniendo hambre o solo deseas ir a comer y comer para olvidarte por un rato al menos de todo, para distraer el vacío, para vomitarlo después, pero permaneces. Tu madre anda por aquí y después de lo que te está coostando, quieres que se vaya con la impresión de que todo va bien. Acaba la clase, luego la siguiente algo más amena, hasta interesante, descanso de media hora en la que conversar con gente que te resulta indiferente. Notas que cada día eres más antisocial, has perdido practica y te exasperas con facilidad, por eso cada día estás más sola, por eso tanto tiempo vacío que sin amigos te es complicado llenar. Luego practicas, sencillo. Acabas en 15min y te vas. 45min todavia hasta que aparezca un bus, asi que vuelves a Bellas Artes, su aura te acoge más y te sientas a leer filosofía, psicología hasta que tu cabeza no puede más y te sientas aquí a descargar palabras. Es viernes, no tienes a nadie con quien quedar y cogerte una buena fumada, una borrachera. Al fin y al cabo es lo que más te apetece hoy, pero tus antiguas amigas están lejos, demasiada distancia geográfica de por medio y aquí estás sola, vacía y carente de práctica e interés en eso de entablar amistad. Me tengo que ir al bus, vuelta a casa, descanso. Me encantaría que esta tarde no estuviese mi madre y dejar que la tarde noche desapareciese en el transcurso de un atracón y que la tristeza venga y vaya según el sabor, que te llene, que te inunde y que desaparezca con la bomba para seguir después con esta historia que no sabes a donde va. La ficción lo ha inventado todo ya. Todo está manido y me resulta aburrido. Las ilusiones son ficcticias, se van y me dejan aquí, a solas con el tiempo, asolas con el vacío, a solas con mi soledad, sin poder darme castigo.
Ánimooo... Lo mío es peor, es viernes y ando en el trabao XD y ya quisiera haberme tomado 4 cervezas
ResponderEliminarEn nuestro caso, ante el hastío, viene la oralidad, el dis-placer de comer, como regresión a las edades mas tempranas... vendran tiempos mejores, o creceremos de una vez? Si, supongo...Animo.
ResponderEliminarprimera vez x tu blog
ResponderEliminarescribiste dos palabras q me describen
"sola y vacia"
te entiendo, espero q estes mejor
un besoo♥
te sigoo
Más tarde que nunca pero aquí. ¿Que tal el sin de semana? Espero que el viernes noche y sábado madrugada no se hicieran tan pesados de llevar, ni que dieran tanto que pensar.
ResponderEliminarCuídate mucho pequeña