domingo, 17 de abril de 2011

mira



Al final todo son palabras, tiempo. Tiempo que se escapa entre los dedos. Y espacio. Espacio abarrotado de absurdos escenarios en los que nos empeñamos por escenificar nuestra función. El misterio reside en que papel de todos decides escoger, que personaje quieres representar, estudiarte su guión y cargar con su final. Y ya está. Ya está. Más allá eres un loco, más allá estás perdido, has llegado a la tierra de la desolación. Te dan la bienvenida mis fantasmas, bienvenido al paraiso de mi ficción. Tras la línea innombrable ha comenzado el juego ya y el reloj pasa y marca tu turno, debes jugar. ¿No te sabes el papel? Improvisa. Tartamudearás de todos modos y escucharás el vacío de un público que no logra sentir y que aplaude cuando tu discurso se confunde construyendo un absurdo y despertando así en ellos la pasión, la pasión vacía que lo llena todo y te seca por dentro robandote la ilusión. Y te escondes y de pronto desapareces. Por un tiempo ya no estás, ya no eres, ya no existe nada más allá de ese momento y tu cabeza deja por instantes de pensar. Y luego vuelves y el momento ya se ha ido pero su rastro aún está y lo cargas a la espalda, puedes notar su peso tirando de tus hombros doloridos. Aún sientes incluso su sabor. Está. Está contigo. En realidad nunca desaparece. Es y no es. Es ilusión de fantasía, vacío de realidad, tiempo perdido, tiempo que ahora aún está y que pesa, pesa aún más por muerto y te deja herida. Sigues intentando luchar. O vivir, o sentir, que más da. La "realidad" es que no puedes dormir. Que de juegos de palabras. Como te gustan, como los amas. Eso es humor para mí y no absurdos vacíos. Y tiro de la manilla. Empieza la ruleta a girar y la trayectoria de la bola suena. Acaricio mi piel seca y un pelo que se ha quedado despistado, enquistado y estiro. Y siento. Y la musica me lleva. La música va. Que de lirismo. Calor. Todo a negro, todo a blancas. Gano siempre, pierdo siempre.

Asi es el juego. Hace mucho que no encuentro buenos contrincarios. Y sigo aquí, escribiendo y fumando solitarios. Pierdo y gano siempre, que contradicción.

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