martes, 30 de noviembre de 2010

No valen excusas, no voy a fracasar. Mañana no voy a vomitar. Toma ya.




(yo pertrechada para la feria del cómic)

Antes de que me escurra un día más declaro aquí por la pérdida de confianza y cómo metodo de reafirmación y antiescaqueamiento que mañana no voy a vomitar. ¿Has oido señorita? Mañana no vas a atracarte, no vas a vomitar. No hay excusas que valgan, ni estrés, ni frío, cansancio, ni dolor de estómago, ni vacío ni tristeza ni soledad. Mañana no vas a vomitar. Vencerás cada uno de los imprevistos como puedas, pero sin atracarte o vomitar. Lucharás contra cada pensamiento obsesivo que asole tu cabeza. No pasarás hambre ni dirás un que más da. Vas a cuidarte. Vas a darle puerta a la ansiedad. A cada momento que te acongoje atemorizándote e impidiéndote reaccionar vas a respirar y vas a decir; tranquila, pasará, pasará. Cuando algo no me guste y tenga ganas de mandarlo todo a la mierda voy a gritar, sísí, voy a gritar y reir por ello luego (¿si estoy en la universidad me puedo callar, no mandona?). En caso de no poder gritar cuando tengo ganas de mandarlo todo a la mierda y comerme el mundo entero, se admitirá escribir y poner en claro esos sentimientos o dibujar y lograr así conseguirlos descargar, aunque no me apetezca en un principio y dejarme llevar por la ansiedad resulte más sencillo.

Voy a repetirme que puedo, voy a sacar la fuerza que sé que tengo dentro y voy a demostrarme que soy capaz, que puedo. Siempre lo he sido, siempre me he enorgullecido de ser capaz e independiente. No va conmigo esto de lamentarme y esconderme. Voy a luchar. Tengo una meta. Es fácil. No valen excusas. Mañana no voy a atracarme ni vomitar. No voy a escribir te jodes aunque así lo siento. Voy a mimarme. Joder esto sí que resulta complicado. Me vuelvo ácida. Me dan ganas de mandar el proposito a la mierda de nuevo antes de empezar. Que jodidos fantasmas, como contralan mi cabeza generando miedos y ansiedad. Por si no lo habeis oido voy a luchar y os vais a joder vosotros, no yo. Porque yo no soy eso. Bien, entonces reformulemos. Mañana no voy a vomitar y los que se van a joder son esos fantasmas que me intentan engañar. Yo, me voy a mimar. A partir de mañana voy a aplicar con ferrea voluntad "construir, no destruir" y repito, mañana no voy a vomitar. Por nada del mundo. No me pido más. Simplemente no vomitar y acostarme con la satisfacción de haberlo conseguido y así, el día siguiente sea más fácil para conseguirlo de nuevo. Ir cambiando habitos y venciendo pensamientos. Pero no adelantemos acontecimientos que me acojono de nuevo. Lo dicho, mañana no voy a vomitar.


Au revoir mes petites filles!

2 comentarios:

Te invito a llenar este saco vacío de palabras sordas

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