miércoles, 18 de noviembre de 2009


En la ventana, solo un negro intenso, cerrado. En el ambiente, notas que danzan flotando. Saliendo de mi garganta, humo y, en el estómago, hambre. En la cara, he pintado una sonrisa y en los ojos, alguno de esos brillos que a veces, a la luz, tienen un color especial...
Respiras, ahogas el humo en los pulmones. Escribes sin cesar, sin pesar, dejando a los dedos trazar su camino, rápidos, seguros, intrépidos... En este texto mandan los sentimentos, ya hay demasiada cabeza en el vivir...
Resbalo de tus comisuras, me muevo en la negrura. Grito, tengo ganas de cantar, dejarme llevar... Tengo ganas de vivir, de exprimir la vida, para sacarle ese jugo acido y dulce que penetra en tu boca como el de un limón... Apasionado.
No hay tiempo, tampoco sueño, solo música, palabras, sentimientos... Empiezo a encontrarme poco a poco entre tantos cuentos, tantas mentiras que he querido creer para seguir con vida... Y me gusta, me gusto. Me gusta lo que veo en el espejo, esa chica de apariencia frágil pero decisiva, esa chica que baila con su risa, que no teme el llorar, porque sabe que el sol después saldrá... Que sus manos son capaces de dibujar, pintar mil sentimientos, expresar...

1 comentario:

  1. me gusta mucho cómo escribes. no sé si escribias sobre ti, si es así me alegro de que tengas ganas de vivir. y de tu vena artística, que deberías explotar.
    espero que estés bien y que luches. deja de ponerte metas, yo he llegado a la conclusión de que es absurdo. una anoréxica adelgazará si come poco, si no come, y no hay más. no hay metas, seguirá sin comer porque ya no sabe cómo volver a hacerlo. como dijiste en tu entrada anterior: te dices a ti misma que debes comer, pero después te entra el remordimiento y recurres a Mia. a mí también me pasa.

    ¿puedo preguntarte algo? ¿cuánto mides?

    un saludo

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